“Las prótesis de impresiones 3D sirven para algunos casos y se están difundiendo cada vez más”

Rodrigo Pérez Weiss trabajó toda su vida en la industria gráfica. En una exposición, hace varios años, vio por primera vez una impresora 3D y quedó enloquecido. “Compré una y empecé a investigar y trabajar con el objetivo de hacer un proyecto al respecto. Hace dos años abrimos 3D LAB Fab&Café con gran repercusión a nivel mundial y funcionó muy bien”, le contó a Zona de Sentidos este emprendedor de 34 años.

“Vi que se hizo una en Sudáfrica. Nos pusimos a investigar y de casualidad justo nos llegó por Facebook un mensaje de una mamá. Coincidió que veníamos siguiendo el tema hacía tiempo, entonces hicimos la prótesis de la mano de su hijo”, contó Rodrigo, creador de la prótesis mediante una impresión 3D, junto al joven Gino Tubaro. Este logro mejoró sustancialmente la calidad de vida de Felipe Miranda, un niño que vive en Tres Algarrobos y que nació sin su mano izquierda. Esta historia, conocida hace poco más de un año, nos llevó a contactar a este emprendedor y averiguar si las posibilidades que tuvo Felipe podrían extenderse a otros tantos niños. La producción de esta extensión artificial del cuerpo tuvo un costo de 250 dólares, en lugar de los 40.000 dólares que hubiera costado la prótesis original.

¿Qué se necesitó para poder desarrollarla y de qué material fue?

Teníamos a disposición las impresoras 3D, por lo que ya teníamos un camino recorrido. Nos contactamos con protesistas y también tuvimos un tiempo de investigación en el que fuimos imprimiendo un montón de modelos diferentes hasta que dimos con uno que funcionaba para los objetivos que teníamos: que la mano pudiera agarrar. La hicimos de PLA, un plástico que es biodegradable.

¿Pudieron hacer otras prótesis?

Hicimos cuatro más y después el proyecto como estaba planteado se detuvo. Hoy lo está siguiendo Gino (Tubaro), que es uno de los chicos que estaba en el proyecto, por su cuenta y de a poquito.

¿Qué se necesitaría para que se pudiera masificar esta posibilidad y alcanzar a más personas?

La verdad que hay un montón de gente con impresoras que tendría predisposición para ayudar. Además los archivos están disponibles y se pueden bajar de Internet. También hay muchos proyectos abiertos para que la gente suba sus archivos a la red. Y cuando no se tiene las impresoras, la gente puede moverse y conseguirlas porque hay muchos interesados en ayudar. Por otro lado, la prótesis que desarrollamos afecta a un universo muy pequeño. No es demasiada la población a la que le sirve esa prótesis. Básicamente por el tipo de patología. Es un modelo que requiere que se tenga la muñeca presente para que funcione bien el sistema. No es una prótesis que sea comparable en su calidad, en sus certificaciones y en todo lo que ataña al producto médico, como resulta una prótesis certificada.

¿Y crees que en el futuro se podrá alcanzar esa calidad?

Sí, creo que combinando la manufactura tradicional con este nuevo sistema de impresión 3D se puede. Pero hay que seguir adelante con la investigación y el trabajo en ese aspecto.

¿La burocracia demora el proceso?

Nosotros siempre donamos las prótesis. Pero resulta difícil certificar si le hace bien o mal a una persona, es un hecho fáctico. Así como cuando uno fabrica juguetes tiene que pasar por ciertos controles para determinar la edad para el usuario de ese juguete. Porque si tiene cosas chiquitas  el nene se las podría poner en la boca, por ejemplo. Cualquiera puede hacer cualquier cosa de persona a persona, pero poder ingresarlo a un hospital y que éste se haga cargo de eso ya no lo veo tan cercano.

Mediante impresiones 3D se han hecho, entre otras cosas, un cráneo. ¿Hay un límite respecto de las posibilidades de crear o todo se puede imprimir y darle forma?

Hoy en día ya se están haciendo un montón de cosas y para que sea algo estándar considero que podrían pasar unos 10 o 15 años. Todo se encamina a que se puedan imprimir huesos y otras tantas cosas. Para un corazón quizás se necesita más tiempo. Las impresoras cada vez vienen más fáciles. Lo difícil es dibujar y diseñar en la computadora tu propio objeto. Una cosa es crear tus objetos en la computadora y otra cosa distinta es el proceso de imprimirlo. También se pueden bajar los objetos hechos de Internet.

Rodrigo Pérez Weiss, el creador de la prótesis

Rodrigo Pérez Weiss, el creador de la prótesis

 

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