“La vida puede ser como un embotellamiento de tránsito”

Hay una frase que dice “cuando las sensaciones están desorganizadas, la vida puede ser como un embotellamiento de tránsito”. La autora es Jean Ayres, Terapista Ocupacional creadora de la Teoría de Integración Sensorial. Y en los tiempos que corren, ¿quién no siente que en casa suceden embotellamientos varias veces por día?

Es común encontrar niños cansados, que no quieren conectarse a las clases virtuales, con mucha dificultad para quedarse quietos o que no quieren dejar de jugar para ir a bañarse. Si a esto le sumamos la falta de rutinas establecidas porque las clases presenciales van y vienen sin aviso y la imposibilidad de compartir momentos de ocio con amigos y familiares, la sensación de incomodidad aumenta. En otras palabras, alcanzar estados de regulación emocional y sensorial se vuelve una tarea titánica.

La autorregulación es un concepto que puede ser entendido y abordado desde distintos marcos y profesiones. Desde Terapia Ocupacional entendemos que su importancia reside en la capacidad de alcanzarla para ser independientes en las distintas ocupaciones que llevamos a cabo” explica Manuela Juana Terapista Ocupacional (MN4178). Y agrega: “en la infancia, las principales ocupaciones son las actividades de la vida diaria como vestirse, alimentarse, trasladarse, bañarse y la educación, virtual o presencial, el juego y la participación social”.

 

Regular las emociones

Para lograr esa autorregulación los adultos utilizan constantemente estrategias que ya están incorporadas en situaciones de nervios, ansiedad o angustia. Algunas son buenas para la salud y otras no tanto: hacer deporte, comerse las uñas, tomar mate, bailar, fumar, poner música, levantarse cada tantos minutos para moverse.

En el caso de los niños, la búsqueda de la regulación es compartida, es decir, hay un adulto que enseña y “ayuda” al niño a encontrar un estado óptimo de regulación. ¿Cómo? “Usamos a nuestro favor las distintas vías sensoriales. Aunque a muchos nos enseñaron que son sólo 5 los sentidos -auditivo, visual, olfativo, táctil y gustativo- en realidad son 7: falta el sentido de la propiocepción -brinda información sobre músculos, huesos y articulaciones- y el vestibular -nos permite conocer dónde está nuestro cuerpo en relación a la gravedad- ejemplifica Juana.

Todos los sentidos pueden ser usados para regular, pero estos dos últimos cumplen un rol fundamental junto al sistema táctil. Cuando hablamos de “modular” las sensaciones los asociamos a, por ejemplo, un agente de tránsito que dirige los autos, pone multa por usar bocinas y evita que algún conductor use la banquina.

 

Herramientas útiles

Existen herramientas que cumplen la función de modular cada sistema y que ayudan muchísimo en el día a día. Acá van algunos ejemplos

 

 

 

Chaleco de peso: convoca a nuestro sistema táctil profundo y brinda la sensación de calma y organización, permitiendo que el resto de los sentidos ingresen a nuestro Sistema Nervioso Central en forma ordenada y puedan ser procesados más eficientemente. Ver producto

 


Bandas elásticas: convocan a nuestro sistema propioceptivo con el fin de regular a través del movimiento constante. Este producto permite “no quedarse quietos” pero sí prestar atención a la tarea que estamos realizando. Pueden usarse en sillas del colegio o en el hogar. Ver producto

 

Mordillo de lápiz: convoca a nuestro sistema propioceptivo oral con el fin de dar información a esa zona de nuestro cuerpo que desde el momento del nacimiento es el modulador por excelencia (el pezón materno). Sabemos que hay adultos que comen, se muerden las uñas, toman mate o fuman. En el caso de los niños brindar la posibilidad de poner el juego activamente la boca es un recurso que colabora también a la organización de la conducta. Ver producto

 

 

 

Reductores de sonido: convocan a nuestro sistema auditivo permitiendo filtrar ciertos sonidos que pueden resultar distractores a la hora de completar una tarea o focalizar la atención. Ver producto


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Remeras y calzas de compresión: son prendas que brindan información propioceptiva, ayudando a los niños a concentrarse y aprender mientras mantienen la calma y son más conscientes de sí mismos. Se pueden usar perfectamente debajo de la ropa. La tela de estas prendas, además de compresora, flexible y super cómoda, es respirable porque transporta la humedad hacia el exterior manteniendo la piel seca y fresca. Ver calza ver remera

Formas de gel: convocan a nuestro sistema visual y táctil al mismo tiempo y permite realizar movimientos oculares acompasados y lineales que brindan información a nuestro cerebro de calma y tranquilidad. Ver producto

 

  

 

Gomitas para las manos: convocan a nuestro sistema táctil y le ofrece movimiento constante con la misma idea de las bandas elásticas pero en este caso focalizado en las manos. Ver producto

Existen muchos recursos sensoriales y de los más variados. La importancia reside en saber usarlos y acompañar este proceso desde lo emocional. Pueden existir casos en los que esta necesidad se transforma en una dificultad y es allí cuando corresponde realizar una evaluación con un terapista ocupacional que es el profesional de la salud que identifica estas limitaciones en el desempeño ocupacional e indica el uso de estas herramientas y su modalidad de uso, siempre acompañados de un abordaje terapéutico.

 

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